La sala casi vacía, sólo los empleados moviendo, sacando, desempolvando y acomodando libros. «La personaje» se instaló en la mesa del centro con un libro angosto entre las manos.
¿Quieren salvar al mundo de la amenaza que representamos? ¿Les gustan los lugares turísticos de nuestro planeta y quieren destruirnos para evitar vacacionar con personas molestas que tiren basura o pongan música a un volumen extremo sin importar si a algún marciano le duele la cabeza o si hay un bebé procedente de, el ya…
Supe de éste lugar por habladas, unos amigos me dijeron que sus hermanos mayores ya habían venido, que conocieron la alegría y decidieron no volver.