HOLA MAMÁ:

Hoy antes de que el sol iluminara con sus primeros rayos desperté y pensé que era un día más de trabajo, esfuerzo y cansancio. Me levanté de mal humor al recordar la jornada del día, los pendientes de ayer que quedaron inconclusos por falta de tiempo, el trabajo de siempre, las pocas satisfacciones que hay y los malos ratos que siempre pasan. Cuando el sol iluminaba a través de la ventana ya había terminado la faena en la cocina, a veces es lo más pesado y donde se pasa la mayor parte del día, en donde nadie te ve, pero donde hace uno más falta.

Terminaba de lavar y faltaba trapear los pisos, al terminar me dije: “veinte minutos para mí, voy a recostarme un poco, sólo un poco”; pero sonó el teléfono y eras tú, me pedías que si al pasar a la escuela por el niño te traía las tortillas y algo de carne, te dije que sí pero colgué enojada, esos veinte minutos quedaban ahora en el olvido, me alisté y salí. Compré tu encargo y de paso el mío, llegué a la escuela y recogí al niño. Al regresar a casa ya estaban mis otros hijos de regreso y había que hacer de comer, pues tenían que salir temprano a sus otras actividades.

Después de la comida me quedé sola en la cocina, pensé que si terminaba pronto me iría a leer un poco, ese libro que estaba suspendido hacía más de medio año, “sólo diez minutos, sólo diez” me dije. Al terminar, el más pequeño se cayó y en las curaciones, lavar la herida y darle muchos besos, se perdieron los diez minutos y el libro siguió empolvándose aún más.

Cuando terminé de planchar miré cómo el sol se ocultaba y con eso daba el final del día, en sólo dos minutos pasó mi vida sobre mi memoria, recordé cuando dormía plácidamente en mi cama, en esos días no me daba cuenta de los minutos que quedaron olvidados para ti, en algún rincón de tus deseos y lo hacías por protegerme y cuidarme, lo peor de todo nunca te los agradecí, ni siquiera los tomé en cuenta.

En éste rol de ser madres nadie toma en cuenta el tiempo que le dedicas y así se pasan los días uno igual al otro y nadie lo nota. Hoy madre quiero agradecerte todos los minutos que te hice perder aquellos que querías dedicarte y yo te los robé. Gracias por los minutos robados a tu corazón.

Tu hija Malena


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